Compartir
CONSTRUYENDO CONFIANZA EN LA ERA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La inteligencia artificial ya está transformando los negocios. El desafío no es adoptarla más rápido, sino gobernarla mejor. Pacto Global Argentina impulsa espacios de formación para que las organizaciones fortalezcan la confianza, la ética y la transparencia en la era digital.
El liderazgo empresarial tiene la oportunidad de liderar la transformación cultural por excelencia de los últimos tiempos. Si bien la IA ya está siendo utilizada en las compañías en mayor o menor medida, la posibilidad de marcar la diferencia la tiene la gobernanza con algo que sólo los humanos podemos hacer: generar confianza.
La IA aplicada a la integridad, tiene la oportunidad de fortalecer o erosionar la confianza. La credibilidad de la información y la transparencia son ingredientes clave de cualquier programa de integridad.
La misma tecnología que puede ayudar a detectar irregularidades puede ser utilizada para ocultarlas. Los algoritmos pueden reproducir o profundizar sesgos existentes, producir contenidos falsos con altos niveles de sofisticación, crear nuevas formas de opacidad en contextos donde la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales.
La incorporación de sistemas de IA en organizaciones con una cultura de integridad débil no contribuye, por sí misma, a la mejora de la integridad. Liderazgos que premian resultados sin importar los medios utilizados, capacitaciones anticorrupción percibidas como simples formalidades y mensajes contradictorios entre lo que la organización proclama y lo que efectivamente hace, son problemas de gobernanza en los que si bien la tecnología tiene mucho que aportar no por sí misma los va a resolver.
La introducción de chatbots éticos y otros mecanismos tecnológicos de denuncia no elimina, por sí sola, las barreras que enfrentan los empleados al reportar irregularidades. Cuando persiste la percepción de riesgo de despido, acoso o represalias por parte de colegas y superiores, es poco probable que los trabajadores utilicen estos canales. En consecuencia, la eficacia de estas herramientas depende menos de sus capacidades tecnológicas que de las condiciones de confianza, protección y rendición de cuentas existentes dentro de la organización.
No hay duda que la IA contribuye a los procesos haciéndolos más agiles, predictivos y eficientes. El verdadero dilema es gobernar la IA adecuadamente, para reducir sesgos y construir confianza en los mercados, las instituciones y las relaciones empresariales.
La confianza es una condición necesaria para que la gobernanza sea posible. Aquí reside el verdadero potencial de la tecnología: potenciar la confianza. Aprovecharla para prevenir riesgos de corrupción, mejorar la transparencia, fortalecer la trazabilidad de las decisiones y reforzar los mecanismos de control y supervisión.
Las oportunidades que ofrece la IA son múltiples. La IA permite detectar patrones de fraude, identificar riesgos de corrupción en cadenas de suministro, fortalecer procesos de debida diligencia, optimizar la asignación de recursos y mejorar la capacidad de las organizaciones para prevenir y detectar actos de corrupción, entre muchas otras cosas. Así, por lo tanto, la IA puede convertirse en una poderosa aliada de la integridad empresarial.
Sin embargo, pensemos en estas preguntas: ¿Quién responde si un algoritmo toma una decisión equivocada? ¿Cómo supervisar sistemas para que la toma de decisiones sea transparente? ¿Cómo asegurar que la búsqueda de agilidad, predictibilidad y eficiencia no termine debilitando principios fundamentales como la equidad, la privacidad o la integridad?
No se tratan de preguntas tecnológicas, se tratan de preguntas éticas, de liderazgo, preguntas sobre responsabilidad y, en última instancia, preguntas sobre qué tipo de organizaciones y sociedades queremos construir.
Esto requerirá de la adopción de un enfoque de gobernanza transformacional. Un enfoque que implica ir más allá del cumplimiento normativo y reconocer que la IA tiene el potencial de transformar no solo procesos y modelos de negocio, sino también el potencial de establecer relaciones de poder, mecanismos de rendición de cuentas y nuevas formas de generar valor.
Una gobernanza transformativa exige integrar principios de ética, derechos humanos, transparencia, integridad y participación en cada etapa del diseño, implementación y supervisión de estas tecnologías. Pero también requiere reconocer que ninguna empresa, ningún gobierno y ninguna institución posee por sí sola todas las respuestas a estos y a muchos otros interrogantes que puedan surgir de la denominada cuarta revolución industrial.
Por ello, la complejidad de los retos y desafíos asociados a la IA demanda nuevas formas de acción colectiva. Requiere espacios de diálogo y cooperación donde empresas, gobiernos, academia, organismos multilaterales y sociedad civil puedan construir reglas, estándares y mecanismos de supervisión capaces de generar confianza compartida.
Cómo los que estaremos compartiendo desde Pacto Global Argentina 23 y 24 de junio. Más información e inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfFxWi8tOPn8GhOJAA3hHAcXWj5sdNCkPaFRRfDq9drDulJ3A/viewform