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Medir para transformar: avances en la evaluación del desempeño ESG en el ecosistema del Pacto Global
En un contexto donde la sostenibilidad ha dejado de ser un diferencial reputacional para consolidarse como una dimensión estructural de la competitividad, la medición del desempeño ESG se vuelve una cuestión central. Ya no alcanza con adherir a principios o comunicar compromisos: las organizaciones enfrentan el desafío de demostrar, con evidencia y consistencia, cómo integran la sostenibilidad en su modelo de negocio y qué impactos generan en el entorno.
En este marco, en el ámbito del Directorio del Pacto Global se presentaron recientemente los avances formales de una investigación orientada a evaluar el desempeño ESG de empresas adheridas a la iniciativa en Argentina. El estudio, liderado por Nicolás Liarte-Vejrup, se propone aportar una lectura sistemática y rigurosa sobre la calidad del reporte, la coherencia interna y el grado de integración estratégica.
Lejos de tratarse de un ejercicio individual, esta investigación es una construcción colectiva, se apoya en una arquitectura colaborativa que articula capacidades académicas, técnicas y profesionales. Desde la Universidad Blas Pascal, el equipo integrado por Carina Oliva, María José Carignano y Carlos Dalmasso ha desempeñado un rol central en el desarrollo analítico y en la sistematización de la información. A su vez, la Universidad de Málaga —a través de Alejandro Álvarez Nobell y Guillermo Bermúdez— ha aportado un sólido soporte metodológico, fortaleciendo la consistencia científica del estudio. La colaboración de Accenture permitió incorporar una mirada tecnológica vinculada con el uso de inteligencia artificial y con los desafíos aplicados del sector empresarial. Asimismo, más de diez estudiantes participaron activamente en el relevamiento y análisis de reportes de sostenibilidad y Comunicaciones en Progreso, contribuyendo a la construcción de una base empírica robusta.
“El valor del estudio no reside únicamente en los resultados, sino en el andamiaje metodológico que permite convertir información dispersa en evidencia útil para la gestión, la comparación y la mejora continua.”
Una base empírica que ya muestra señales de impacto
Los avances presentados permiten anticipar la relevancia del informe final. El universo analizado comprende 196 empresas adheridas, distribuidas en 11 sectores SASB, con una presencia equilibrada entre grandes empresas y PyMEs. El relevamiento arroja un score promedio de madurez ESG de 43,9 sobre 100, dato que permite observar un ecosistema con avances visibles, pero también con amplio margen de fortalecimiento.
Uno de los resultados más significativos es que el 61% de las empresas se ubica todavía en niveles iniciales o emergentes de madurez ESG. Esta información no debe leerse como una debilidad, sino como una oportunidad estratégica para orientar mejor el acompañamiento, segmentar necesidades, priorizar capacidades y diseñar herramientas de mejora continua. Al mismo tiempo, un grupo reducido de empresas alcanza niveles avanzados o de liderazgo, lo que permite identificar buenas prácticas y posibles referencias sectoriales.
Estos hallazgos preliminares refuerzan una idea central: Pacto Global Argentina cuenta hoy con una base de información con alto valor institucional para comprender mejor a su ecosistema empresarial, fortalecer la calidad de la información ESG, realizar benchmarking sectorial y monitorear la evolución de las empresas adheridas en el tiempo.
Los resultados preliminares muestran avances importantes en la adopción de reportes y Comunicaciones en Progreso. Sin embargo, el siguiente paso será fortalecer la trazabilidad, la verificación y la comparabilidad de la información para potenciar su valor estratégico y reputacional. En muchos casos, las empresas describen iniciativas y programas, pero todavía enfrentan dificultades para cuantificar impactos, establecer líneas de base o mostrar evoluciones en el tiempo.
Lejos de constituir un diagnóstico negativo, estos hallazgos deben interpretarse como indicadores del estadio de madurez del ecosistema empresarial. La transición hacia modelos de negocio sostenibles es, por definición, un proceso gradual que requiere aprendizaje, adaptación y mejora continua. Precisamente por ello, contar con evidencia sistemática resulta indispensable para tomar mejores decisiones.
En este contexto, la principal contribución de la investigación presentada radica en ofrecer una línea base metodológica que puede ser utilizada como referencia para futuras evaluaciones, tanto a nivel nacional como regional. La posibilidad de replicar este enfoque, ajustarlo a distintos contextos y utilizarlo como herramienta de diagnóstico y planificación abre un campo de acción relevante para el Pacto Global y sus empresas adheridas.
En definitiva, el desafío ya no es únicamente promover la adhesión a principios, sino acompañar a las empresas en el tránsito hacia una implementación efectiva, medible y verificable de la sostenibilidad. Porque en un escenario donde la sostenibilidad gana centralidad en la agenda pública, regulatoria y financiera, medir deja de ser una opción. Pero medir con método, con criterio y con propósito es lo que realmente permite transformar.