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Veinte ediciones después, la sostenibilidad se sigue aprendiendo con las manos en la masa

12 encuentros, una máster class, 34 disertantes y un aprendizaje que vale la pena compartir: los Diez Principios se entienden mejor cuando alguien muestra cómo los aplicó un lunes cualquiera en su empresa.

Hay una pregunta que me hacen cada vez que presentamos la Cátedra: ¿otro curso de sostenibilidad? Es una pregunta razonable. La oferta abunda, los certificados se acumulan en LinkedIn y el término ESG atraviesa una crisis de identidad digna de terapia. Sin embargo, después de veinte ediciones, creo que la respuesta está en otro lugar. La Cátedra no busca explicar qué es la sostenibilidad, sino mostrar cómo se gestiona cuando el presupuesto es acotado, el contexto es inestable y el directorio pregunta, con toda razón, para qué sirve.

Entre agosto y septiembre de 2026, de 10 a 12hs, dos veces por semana, 58 personas de trece provincias y colegas de Guatemala, Paraguay, y Uruguay sostuvieron una asistencia promedio superior al 90%. Quien haya coordinado algo virtual a las diez de la mañana sabe que ese número no se consigue solo con buena voluntad.

Primero los derechos humanos, después todo lo demás

Abrimos con Flavio Fuertes y con el caso de Bárbara Bradford, de Grupo Arcor, que mostró la diferencia entre tener una política de derechos humanos y tener un procedimiento que diga quién hace qué y cuándo. Mariana Ahualli (ACNUDH) nos recordó que reparar es un derecho de las víctimas y no un gesto de buena voluntad, y repasó los criterios de eficacia de los mecanismos de reclamo. Claudio Moreno completó la escena con algo que pocos se animan a decir en voz alta: la estrategia se diseña en un territorio con conflictos reales, no en una planilla.

El trabajo decente, sin anestesia 

Jaime Godoy (OIT) ordenó la libertad sindical y el diálogo social, y Alberto Botto (Luz y Fuerza Rosario) le puso historia: un convenio colectivo que en los noventa ayudó a que la empresa provincial de energía de Santa Fe no se privatizara. Verónica González presentó la certificación de prácticas laborales sostenibles del RENATRE. Sergio Paixão Pardo (OIT) nos dejó los 11 indicadores de trabajo forzoso, que deberían estar impresos en cada área de compras, y Gicel Dibert compartió la experiencia de La Segunda. 

Con Mercedes Eisele conocimos el estudio 2025 de UNICEF sobre empresas e infancia. Betina Azugna contó el recorrido de Grupo Sancor Seguros en derechos de niñas, niños y adolescentes, y Maró Guerrero (Fundación DyA) trajo un dato que emociona y a la vez incomoda: en 2024, el arándano argentino salió de la lista de productos con trabajo infantil del Departamento de Trabajo de EE. UU. después de años de trabajo colectivo.

En género, Mariana Massaccesi (ONU Mujeres) explicó por qué una regla neutral puede producir resultados desiguales. Sofía Ferrari, Fernanda Mendoza presentaron Flor de Azahar, de Argenti Group, una escucha genuina a las mujeres de la cosecha citrícola que pasa de la conversación a la evidencia.

Una máster class para incomodarnos un poco

Gabriel Berger (Universidad de San Andrés) hizo lo que se espera de una máster class: correrse del manual. Repasó cómo Patagonia o Whole Foods anticiparon un cambio de paradigma, distinguió negocios inclusivos, verdes, de triple impacto y regenerativos, y dejó herramientas como el Canvas B para diseñar el impacto desde el modelo de negocio y no como un apéndice del reporte.

«El foco en casos reales es la estrella de la Cátedra. Bajar a tierra lo que están haciendo las empresas es la clave de lo que buscaba». 

Participante, encuesta de satisfacción

Ambiente: de la precaución a la cuenta de residuos

Natalia Fontanet trabajó el Principio 7 con una pregunta que vale para cualquier inversión a veinte años: ¿qué riesgos estamos asumiendo? Ricardo Villella mostró cómo EPEC mide y verifica su huella de carbono, Andrés Valero (Grupo Avinea) se llevó uno de los elogios más espontáneos de las encuestas. Eugenia Alaniz nos invitó a ir más allá de la eficiencia, porque optimizar un modelo lineal no lo vuelve circular. Sergio Oviedo contó cómo Hemoderivados de la UNC redujo un 78 % sus residuos patógenos, y Natalia Arias mostró el camino de UFLO hacia una gestión universitaria transversal. 

Con el Principio 9, María José Pelliza (BIOFIN-PNUD) planteó la biodiversidad como un problema financiero, Constanza Gorleri explicó la estrategia de finanzas sostenibles de Banco Galicia y Atilio Velaz presentó el aporte de COELSA a los pagos digitales.

Principio 10: el cumplimiento es el piso

El Principio 10 pide trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno. Fabián Espejo (UN Global Compact) lo bajó a la escala de las pymes con la nueva guía de Naciones Unidas sobre programas de ética y cumplimiento. Pamela Vago aportó la experiencia de Genneia, y Mariano Gojman mostró con el caso Siemens que la integridad también se construye después de un traspié, quizás ahí más que nunca.

Comunicar sin maquillaje ni silencio

Flavia Carrizo Mamaní (Pacto Global Argentina) partió de un dato: hoy el 99 % de las empresas del S&P 500 publica su reporte de sostenibilidad, cuando en 2011 lo hacía apenas una de cada cinco. Su propuesta fue hacerse tres preguntas antes de reportar (para qué, con qué alcance y para quién) y usar la Comunicación sobre el Progreso como insumo de gestión, no como trámite anual. Pablo Leidi (Sustenomics) desarmó la tentación del greenhushing: las estrategias ESG cambian de lenguaje, pero no de objetivos, y callar también erosiona la confianza. Su consejo fue concreto: menos eslóganes, más evidencia y una narrativa que muestre el caso de negocio. Paula Ruiz y Agustín Trespidi (Alurralde Jasper) conectaron transparencia y reputación a partir de un dato incómodo: los CEO se declaran optimistas sobre la sostenibilidad, pero admiten no estar del todo preparados para los desafíos globales. Las tres exposiciones recibieron solo calificaciones «Excelente» o «Muy buena» en la encuesta. Cerramos con Claudine Gerard y el Navegador de Diligencia Debida de la Unión Europea, porque lo que se decide en Bruselas termina, tarde o temprano, en el escritorio de un proveedor de Córdoba o de La Rioja.

Lo que dijeron las encuestas. En los seis relevamientos, la valoración general osciló entre 4,6 y 4,9 sobre 5. La presentación de casos reales recibió entre 88 % y 100 % de calificaciones «Muy buena». También hubo críticas, y conviene no esconderlas: alguna ponencia resultó más teórica de lo deseable y, en un encuentro, el audio nos jugó una mala pasada. La virtualidad también tiene sus deudas.

Lo que queda en la caja de herramientas

Más que apuntes, quedaron instrumentos: la matriz de análisis de impactos en derechos humanos, los criterios del Principio Rector 31 para evaluar mecanismos de reclamo, el mapa de brechas por doble materialidad, los indicadores de la OIT, el sistema de debida diligencia contra el trabajo infantil, la herramienta de brechas de género de los WEPs, el GHG Protocol, una matriz de madurez circular, las taxonomías de finanzas sostenibles, la guía anticorrupción para pymes y la Comunicación sobre el Progreso. Una participante lo resumió mejor que yo: estamos armando el área desde cero en mi empresa. Para eso existe la Cátedra. 

Pensar en global, gestionar en local

La agenda internacional se mueve. Europa ajusta sus directivas, ESG cambia de nombre según el auditorio y los marcos se multiplican. Pero el estándar de conducta no retrocede, aunque se achique el perímetro legal. La tarea de quienes trabajamos en sostenibilidad en Argentina es traducir esos marcos a la escala de una cooperativa santafesina, de una finca de Mendoza o de una pyme que exporta. Esa traducción no la hace un algoritmo ni un consultor solitario. Se hace en red, entre pares, con casos que salieron bien y con otros que dejaron cicatrices.

Gracias a cada disertante, a la Universidad de Flores por su aval académico y a quienes participaron con preguntas incómodas. La edición 2027 ya está en marcha, y el desafío es el mismo de siempre: que la sostenibilidad deje de ser un capítulo del reporte y pase a ser una forma de gestionar.

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*Por Nicolás Liarte-Vejrup · Coordinador general de la XX Cátedra de Pacto Global · Pacto Global Red Argentina